miércoles, 31 de enero de 2018

LIBRO ABIERTO




El mundo existe para llegar a un libro
MALLARMÉ


Múltiple río, mar, libre vereda,
comunitaria luz, vuelo del viento,
silente lluvia fértil, lurte lento,
de mente a corazón hilo de seda.
Vaso de arcilla, pozo donde queda
vasto, eterno, plural, el sedimento,
nido del tiempo, icor, sutil aliento,
transcendental y lúdica moneda.
Por la vida y la muerte y sus venablos
volumen habitado como un grito,
por el amor que puebla los retablos.
Realidad danzando con el mito
sobre el puro cristal de los vocablos:
mundo para leer o ser escrito.

Soneto publicado en De donde nace el viento (1989)
y reeditado en De decires y alondras (2017)




martes, 30 de enero de 2018

LA DECISIÓN DEL VIENTO

El que decide es el viento. El viento que se
                                              lleva la aventura, el infolio y la canción.
                                                          LEÓN FELIPE



Escribo contra el viento, con el viento
clavado como un grito en los pulmones.
Caen las hojas muertas, los poemas
amarillos y yertos del crepúsculo.

Escribo contra el viento, con el viento
mojándome las sílabas; el llanto
humedece la noche fatigada
entre calles huyendo de la tarde,
y desnudos árboles solitarios,
la noche de cemento, acristalada,
con luces vacilantes que rehuyen
el ruido, la hojarasca, la inmundicia.
.
Escribo contra el viento, con el viento
crepitando en el fuego del estío,
ondeando en los sueños marineros
que dejan en los puertos y las playas
un regusto salobre de tristeza,
gimiendo soledades en la noche,
peinando largamente las arenas
impregnadas de cuerpos y de olvidos.

Escribo contra el viento, con el viento
terrible del otoño que nos lleva,
nos desnuda y nos viste con el polvo
gélido y sin memoria de sus manos.
Desgajadas palabras amarillas
pregonan su impotencia y su mudez
anhelando la noche y otros soles
que el tiempo como un sueño propiciara.

Escribo contra el viento, con el viento
como un perro azotado entre las piernas
mientras van, errabundas, por el río
frases ramas sin nidos ni esperanza
que dejan a su espalda yermos blancos
donde germina, oculta, la alegría
y pongo el corazón sobre los surcos
con silabas de sangre roturados.

Escribo contra el viento, con el viento
que orea y disemina las palabras,
que destierra poemas o banderas,
que ondea las cuartillas desatadas,
papeles sin memoria ni conciencia
-el viento de la vida, de la muerte-,
certidumbre futura de la calma
que ha de vestir un día nuestros actos.

Escribo contra el viento, con el viento
clavado hasta los huesos del espanto,
llevándose la voz de tantos muertos,
esparciendo palabras que no encuentran
acomodo en los círculos del tiempo
desatando su rabia cuando el frío
que pone la alta nieve entre sus manos
congrega a los fantasmas de la ausencia.

Escribo contra el viento, con el viento

que decide qué se lleva, qué me deja,
qué me ofrece, qué me quita,

que me mata lentamente cuando escribo.



sábado, 23 de diciembre de 2017

PRÓXIMOS A CUMPLIRSE LOS PRIMEROS 18 MESES DE MI SEGUNDO NACIMIENTO...

Quiero desear a los escasos lectores de este blog con este poema sobre el paso del tiempo y el carpe diem, un 2018 pleno de éxitos, salud, amor y palabras para contarlo.Y unos felices últimos días de este convulso,como todos los años que mueren, 2017:



El hombre se repite en sus errores
tercamente alegrándose con los dones
que el vivir le depara y que corrompe
descorchando los años que son humo o ceniza o son de bronce.
Y pasa con el tiempo vencido por la espalda.
La noche se hace fría y se hace larga
y pone un deje de ilusión en las palabras
y una dorada alegría en las copas y la casa.
Se suceden los días,las aguas y los años
con un breve mirar, un aleteo rápido,
un instante grabado paso a paso
en ceniza de yertos calendarios.
Mas momentos para estremecerse
halla el nacido dos veces
que descubre la vida nuevamente
en lenta sucesión de atardeceres.
Y vive cada momento cual si fuera
el último eslabón de su cadena,
el final anunciado de la etérea
sucesión infinita de la arena.

martes, 19 de septiembre de 2017

ANIVERSARIO









Este septiembre que me vio nacer -el verano
agoniza y un aplauso de pámpanos celebra la cosecha
inminente- tiene un fulgor de sangre en la mirada

y un deje de tristeza cuando todo comienza,
tiene las manos rojas y las hojas a punto
de emprender ese vuelo que deja a tantos árboles
desnudos y temblando entre la niebla, fantasmas
de sí mismos, del tiempo y de la nada,
tiene un pesado arrebol en la mirada, los párpados
se sienten ya vencidos y le dan
a la noche minutos más de vida
para agitar los sueños y las luces que el agua
esparce por los charcos de la ciudad dormida.
Este septiembre, virgen de los calendarios,
pone su mano amiga en mis hombros cansados
y, como beso de Judas, me liba la mejilla
con sus labios frutales, su cosecha de muerte,
me viste de amarillo tantos días felices
y pone un nuevo otoño en el pelo que cubre
mi corazón en círculos como años talados.
Este septiembre adensa el velo de mis ojos
y pone en sus cristales como tapiz de amores,
de dolor, de esperanza, los versos
que no he escrito pero que siento míos,
la cosecha granada, la futura promesa,
las voces siempre amigas, su recuerdo, su apoyo,
el cariño sincero, familiar y cercano.
Este septiembre amigo me dice, la tarde
está cayendo, que ser hombre
aún es necesario, me impele a levantarme
al despuntar el alba, poner el pie en el suelo
y ver pasar la muerte, y ver pasar la vida
que descorcha botellas de sol cada mañana.


 17 de septiembre

sábado, 17 de junio de 2017

CASTILLA EN LA DISTANCIA






Escrito en una ciudad de Catalunya
con el aroma del recuerdo.










Estás en mi memoria, tierra dormida,
recostada en los páramos de luz y sombra,
donde alberga la vida tiempo y recuerdos,
mecida por el canto de las alondras,
de los grillos sin sueño y las chicharras.

Alta tierra de pan, con las alforjas
donde guardo el tasajo de los olvidos
vienes por los caminos de mi derrota,
por el Duero surcada, por otros llantos
que hacia la mar se llevan tu sangre roja.

Ancha alfombra zurcida por mil cultivos,
tendida entre pinares y nubes rotas,
como del sueño emerges sobre la tarde
recamada de vides y de amapolas.
Como del sueño emerges sobre la vida.

Tierra donde nací, entre las olas
de los trigos de viento navega el alma,
con olor a tomillo el aire aroma
los campos agostados y los zaguanes
donde rostros curtidos narran historias.

Huele a pan la mañana, a dicha huele
por el suelo caliente de antiguas glorias,
a eternidades huele, huele a distancias
al vestir Primavera sendas y trochas,
a cosechas logradas y vida nueva.

A espiga granada, como una novia
que desposara el campo, huele tu cuerpo,
a resina y retama, a sol y sombra,
a esperanza sembrada, abierto campo
donde la mano deja paz y zozobra.

Tendida, tierra mía, estás, echada
en los brazos del aire de la memoria
como una amada, amor, que no se olvida,
como el agua, Castilla, que aún te brota
del hontanar más puro de tus eriales.

¡Cómo te llevo, amante, entre las ropas
que fueron pana entonces y hoy son nada!
¡Cómo, tan lejos, guardas todas las cosas
de mi mundo pequeño en la alacena
inmensa de los sueños y de las formas!

1er Premio en el XX Certamen de Poesía "Amanecer Literario",Círculo de Castilla y León. Barcelona, 2017



jueves, 25 de mayo de 2017

CAMPESINAS Y ALADAS



Venían, campesinas, aladas, por el azul del aire y el surco levantado,
en el fresco desnudo de la mañana y el hielo roto de los cielos caídos,
en la pana diaria de gorriones hambrientos y labriegos sin tierra,
en la hierática distancia del halcón y la encina.
Venían a voz en grito por las calles sin polvo cuando el viento dormía,
por las calles ausentes del cementerio viejo y la luna del río,
por las eras vestidas y la amapola marchita,
por los pinos heridos y su sangre en la arena,
con el aroma caliente de pan y madrugada,
el mirar como ausente de lluvias y milagros,
la lenta aspereza de la espiga y las tardes,
el acre sabor de cosechas perdidas
y el dolor silencioso de la nieve en las tumbas.

Se posaban en los poemas de los poetas muertos,
los poemas prohibidos del exilio y la pena,
los poemas heridos sangrando por las plazas
y los cables tendidos hacia el sol del ocaso.

Llegaban heridas, mutiladas, se equivocaban,
decían pan por libertad y llanto por alegría,
en su plumaje refulgía el oro de pasados siglos,
ahuecaban a veces sus plumas superfluas,
decían amor y esperanza cuando moría el día.

Y tomaron mi mano.
Por callejas antiguas y veredas de tinta condujeron mis pasos,
me mostraron los mundos que con ellas crearon
desde el claustro de Silos a la América explosiva,
del romancero a Borges, de Cervantes a Paz,
de la aridez de Castilla a los Andes del cóndor.

Por el azul del aire y el mar que lo refleja,
como puentes tendidos, veleros de ida y vuelta,
venían, campesinas, aladas, las palabras.
Para darme la vida y darme Españas.

Jesús Andrés Pico Rebollo
SEGUNDO PREMIO OROLA DE VIVENCIAS 2017

EL POETA CANTA A SU AMADA EN UN OTOÑO QUE SEMEJA PRIMAVERA



¡Qué vasta primavera te recorre
como un río que el cauce remontara,
qué tierno pedestal tu pie depara
por levantar la luz como una torre!

¡Qué alta cordillera la mañana
va nimbando de sol para el olvido,
qué inmenso viene el mar, así dormido,
a poner en mi sueño ola temprana!

¡Qué súbito el asombro como un brillo
que brotara entre nubes para luego
descender en cenizas tanto fuego,
lenta herida de amor, romo cuchillo!

¡Qué sucintas las horas por el viento
sin saber cuando canta o cuando gime!
Detrás de los cristales se dirime
un dilema de luz y monumento.

Ecuestres van las nubes sin jinete
cayendo por los bordes de la noche.
Llevas la luz prendida como broche
y mis ojos afilan su estilete.

Se desmaya la tarde en tus pestañas,
desnuda en las pupilas de la luna
crepita tu mirada de aceituna
y mis noches, amor, velan montañas.

No cabe ya en mi mano tanto cielo
tendido en los albores de la risa,
tanto mundo de piel, tan pura brisa
confundiendo la yerba con tu pelo.

Femenina belleza en sus contornos
tendrá siempre la tarde que te ronda,
primavera en otoño, dulce alondra,
iluminado vuelo sin adornos.

Vocablos campesinos por los montes
de la infancia lejana se congregan
de tu cuerpo prendidos y navegan
escoltados por olmos y desmontes

hacia este mar que miro y que traspaso
con las flechas ardientes del olvido.
El río de tu amor ya lo he bebido,
ardió de sed el sol que ahora es ocaso.

Y ya tiembla de nuevo entre los chopos
la juvenil prestancia de sus hojas
amarillas de amor, porque recojas
en tu hato de luz mis dulces tropos.

¡Qué eterna primavera te germina
en este otoño o luz ya consagrada
que convierte el crepúsculo en albada
y el amor en cristal puro de mina!



XXVI CERTAMEN DE POESÍA AÑO 2017
EL SEMILLERO AZUL, 2º PREMIO